26 de enero de 2011

Carmilla 1/2.

Primero la visitaron sueños aterradores; luego, según ella se imaginó, fue un espectro, que se parecía un tanto a Millarca, a veces en forma de una bestia indistintamente percibida que caminaba al pie de la cama, de lado a lado. Finalmente, surgieron las sensaciones. Una de ellas, no desagradable, pero sí muy peculiar, según decía, se parecía al fluir de una corriente helada contra su pecho. Posteriormente, sintió algo así como si la perforaran un par de agujas, un poco por debajo de la garganta, produciéndole un dolor muy agudo. Unas pocas noches después vino una sensación gradual y convulsiva de estrangulación; luego vino la inconsciencia.

Carmilla. Joseph Sheridan Le Fanu, Para esta colección de Ediciones Forum 1983, España, Biblioteca del Terror No. 16, p. 36.

18 de enero de 2011

Jorge Cuesta. Poemas y ensayos.

La presencia de un pecado que arrastró durante toda su vida se torna obsesionante y remata en dos crisis nerviosas que lo llevan a un sanatorio de Tlalpan. La primera, menos violenta, dura casi dos meses. La segunda, termina con el dramático suicidio el 13 de agosto de 1942, precedido por una espantosa mutilación. Tenía 38 años.

Jorge Cuesta. Poemas y ensayos. Prólogo de Luis Mario Schneider. Recopilación y notas de Miguel Capistrán y Luis Mario Schneider. Universidad Nacional Autónoma de México, Primera reimpresión: 1978, p. 18.

17 de enero de 2011

Una vida con Tina Modotti 2/2.

- Sí, ¿qué ha ocurrido?
- Su esposa murió y en este momento se encuentra en la Cruz Verde.
- ¿Cómo? -grité- ¿quién se ha muerto?
- Su esposa Tina Modotti ha muerto en el taxi que la llevaba a su casa. El mismo taxista se dio cuenta que estaba muerta y la llevó a la Cruz Verde. Nosotros somos encargados de la funeraria y deseamos ponernos de acuerdo sobre los detalles de los funerales.

Quedé sin palabras. Un mundo se derrumbaba a mi alrededor. Sin subir a la casa hice que me llevaran a la Cruz Verde. Sobre una mesa grande, en un cuarto escasamente iluminado, yacía Tina arreglada, con su traje sastre negro, la blusa blanca: el rostro sereno, los ojos cerrados, la boca semiabierta que dejaba entrever los dientes pequeños, el cabello lacio con la raya en medio. Parecía dormir, como si esperara que alguien la despertara para pasear bajo el claro de luna.

Retrato de mujer. Una vida con Tina Modotti. Vittorio Vidali, Universidad Autónoma de Puebla, 1984, pp. 62.